La luz del alba trae goterones de agua salada,
que cae de tus ojos almendrados,
y quema la piel supurando nostalgia y dolor,
dolor; a pinceladas en trazos pequeños,
gentiles, sublimes pero que queman,
y calcinan tu alma en pequeñas llamaradas de placer.
Hoy seré tu fantasma atormentándote,
carcomiéndote las heridas, abrasando la piel,
otras veces seré tus palabras escondidas,
tus deseos mas turbios,
esa bocanada de humo que no acabas de exhalar,
otras veces estaré arrastrando los pedazos,
de mi alma ya marchita,
atormentada,
por las tardes lluviosas de tu recuerdo plomizo.