Latiendo Orquídeas




Le besaba la punta de las pestañas
enjugando las pequeñas lágrimas,
con las que regaba las orquídeas
que nacían de sus palabras.


Era,..ella viva
latiendo en sus páginas,
sigilosa serpiente,
lloviendo sobre las letras doncellas...
virgenes de cabellos de trigo
y sonidos mordiendo de su boca.


Nacía de los espejos
bailando al ritmo desnudo de sus tintas,
con los dedos marchitos va tejiendo sueños,
con la vista cansada va inventando historias.


Oigo su voz,
escucho sus silencios...
y sus murmullos escondidos en la arena,
viaja sola... cantándole al viento
arrullándose en gaviotas,
agitando las alas
parpadea en las orillas
perfumadas de la lluvia.


Es ella mi poesía,
durmiendo sobre mi almohada,
gimiendo en mis noches,
ardiendo en las velas
devorándose enteras la belleza de las letras.





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Horizontes

Seré susurro en el viento de tus mañanas
Así llegaré a ti...
y deslizándome entre tus sábanas,
amaré, lejano, tu cuerpo, tu alma.


Te beso y el espejo se ruboriza
en un reflejo de amor eterno.


Te beso y te entrego en los labios
el sabor del fuego, te beso en un sueño.


Extraño tus besos de arena,
quemándome en el mar de mi cuerpo


Extraño tus caricias
dibujando el contorno de mis noches,
y tus besos de fuego
derritiendo mis mañanas.


Si mis noches fueran tus noches,
dibujaría el contorno
de tu cuerpo con mis besos,
hasta que fuéramos uno con el deseo.


Y en mis noches arden tus besos
quemando la piel y seduciendo al deseo.


Si mis mañanas fueran tus mañanas
desayunarías de mis labios versos del alma.


Mañanas donde los besos
amanecen sobre la piel
y las caricias dormidas bajo la falda.


Si tu piel estuviera a mi alcance,
sería el deseo de tu tormenta
y el placer de tus mares.


Y en el placer de tu piel navego
al horizonte buscando tus mares.


En el horizonte te espero,
seremos fuego en los mares
y agua en el firmamento.


En mi horizonte te espero
seremos caricias de arenas
y dulces tormentos.


En tu horizonte de veo,
iré a tu encuentro,
con versos en la piel
y el amor en el pecho.


Y de éste encuentro
haremos palabras de miel
y huracanes de fuego.




Escrito con la colaboración de @ruben_ochoa



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LLuvias

Llover personas desde el suelo
hacia las nubes,
y hacer de la lluvia
una hermosa guerra vertical.

También la lluvia
te besa cuando,
te dejas mojar por ella.

Entonces quiero ser lluvia
y empaparte hasta que
tu ropa caiga cansada.

Y que tu piel de lluvia
me empape todos mis sentidos.

Con agua cálida para
hacerte temblar...
y no de frío.

Con agua cálida
de besos ardientes que
húmedezcan tu piel.

Que mi cuerpo sea una nube
y ser tu vestido de agua,
que mi cuerpo sean tus gotas
y tus nubes mis besos.

Y al rozarse nuestros cuerpos,
ser tormenta,
ser el mundo, ser inmensos.

Y al rozarse nuestros cuerpos,
ser agua,
ser viento, ser eternos.



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Escrito junto a @eduardomagomi

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Deseos furiosos



Tiene la mirada perdida en el horizonte de su espalda con los labios bordeando sus deseos bebe de ella, enredaba sus dedos entre las sábanas, únicos testigos de sus batallas ganadas.

Besándose, probándose la piel, húmeda sudorosa, viva... los murmullos se filtraban por las ventanas, apenas íluminados por mustias bocanadas de luz,
se miraban con descaro, sonrisas cómplices de miradas estrechas y promesas por cumplir.
Sus besos se estrellaban en la piel, derritiéndose sobre su cuello resbalando sobre sus senos, mordisqueándo sus capullos de orquídeas, con los ojos entrecerrados bostezaban instantes que llovian deshilachados en frágiles movimientos desnudos de pudores.
Se palpaban provocando a la imaginación, tenían la noche desmayada sobre su piel que los envolvía de manera fulminante, atrapándolos en aquella madrugada lluviosa...
húmeda.
Ella lo invitaba a entrar en su cuerpo con la mirada caprichosa... divertida, con los labios desnudos de caricias...sonreía.
Se besaban, se bebían sus ansias como gotas de ríos recorriendo sus entrañas...
se agitaban encendidas húmedas mordiéndose la piel hambrientas, látigazos de serpientes furiosas.

Esas lenguas tenían vida.

Afuera las estrellas duermen dibujando siluetas de sueños sigilosos,
con la carne palpitando en sonidos, estallan en respiraciones y gemidos, sacudidos en trazos vibrantes, encendidos hasta los huesos con manantiales de lava ardiente, viviendo sobre sus deseos.

Desgárrando los petalos de fruta madura, recorriéndo a su gusto los sabores de su piel, deseándose, dibujan nuevos horizontes con las alas extendidas.

Cubriéndose de agua turbia y anhelos ella erguida lo mira y sonríe, la luz del alba ilumina su silueta, con la promesa de nuevas historias por vivir.